Mucha gente colecciona timbres, monedas o peluches; yo, hoy me di cuenta, colecciono, inconscientemente, artículos deportivos. Paseando por la Comer, no pude evitar comprar, por $74 (pesos mexicanos), unas raquetas de badmington, con 16 gallitos de colores. Por supuesto que están tan chafas que no sirvieron para mucho (muy a menudo el gallito, en vez de salir rebotado se quedaba atorado entre las cuerdas de la raqueta). Cuando, resignada, me decidí a guardarlas (probablemente para siempre) en el closet, vi que también tengo un bat de beisbol, dos manoplas, dos pelotas (una de ellas de colores), un frisbee, una canasta de basquet, un balero, unos dardos sin su tablero, una pelota de fut-bol americano, una raqueta de squash y unos patines que no he usado en mil años.